Elegir bien es elegir para los próximos cinco años
Casi todos los programas del mercado que siguen vivos van a estar adaptados a la normativa: eso, por sí solo, no distingue a ninguno. La diferencia está en si cubre tu forma de facturar (series, tarifas, recargos, obra, partes, suscripciones), si conecta con lo demás que usas y si detrás hay alguien que te lo implante y te dé soporte en tu idioma.
- Primero miramos cómo facturas hoy; después buscamos programa. Nunca al revés.
- Te decimos también cuándo NO hace falta cambiar: si el tuyo se adapta, te lo diremos.
- Nos ocupamos de todo: implantación, migración de datos, formación y soporte.
- No tenemos que colocarte una licencia concreta, así que la recomendación sale de tu caso.
Qué tiene que cumplir el programa, sí o sí
Si un proveedor no te contesta con claridad a estos puntos, ya sabes bastante sobre él.
Declaración del fabricante
El fabricante debe poder acreditar que su producto cumple la normativa aplicable a los sistemas de facturación. Pídelo por escrito.
Registro íntegro de cada factura
Cada emisión, rectificación y anulación deja constancia, y los registros quedan encadenados de forma que no se puedan alterar sin que se detecte.
Código QR y mención en la factura
La factura que entregas al cliente incorpora el código y la mención exigida, tanto en PDF como impresa.
Registro de eventos del sistema
El programa anota lo que ocurre dentro de él, que es lo que permite demostrar que nadie lo ha manipulado.
Conservación y exportación de los registros
Se guardan el tiempo que corresponda y se pueden entregar en el formato requerido, sin depender de un técnico.
Mantenimiento y versiones al día
La normativa cambia. Un programa sin contrato de mantenimiento vivo es un problema aplazado, no resuelto.
Lo que de verdad decide si un programa te sirve
Esto es lo que preguntamos antes de recomendarte nada. Son las respuestas que separan un programa que funciona de uno que acaba abandonado.
Quién factura y cómo
No es lo mismo una persona que emite veinte facturas al mes que un equipo con almacén, obra y tarifas por cliente.
Qué hay antes de la factura
Si tu trabajo empieza en un presupuesto o en un parte, el programa debería cubrir también eso o perderás la ventaja.
Con qué tiene que hablar
Tienda online, banco, TPV, hojas de cálculo, herramienta de la asesoría. Lo que no se conecta se acaba tecleando a mano.
De quién son tus datos
Comprueba que puedes exportar tus clientes, artículos y facturas cuando quieras, sin pedir permiso ni pagar un extra.
El coste real a tres años
Licencia o cuota, usuarios, módulos, implantación, migración y soporte. El precio de portada rara vez es el precio.
Quién responde cuando algo falla
Un chat que contesta en 48 horas no sirve cuando tienes que facturar hoy. Importa tanto como el software.
Tres formas de resolverlo, según el tamaño del problema
La mayoría de empresas encajan en una de estas tres. Te decimos en cuál estás tú y por qué.
Programa de facturación
Clientes, artículos, facturas, cobros y los informes básicos. Sencillo de usar y rápido de poner en marcha.
Encaja si: facturas de forma directa, sin almacén ni una cadena larga de presupuestos, pedidos y albaranes.
Sistema de gestión completo
La facturación es una parte más, junto a presupuestos, pedidos, compras, almacén y proyectos, todo con los mismos datos.
Encaja si: hoy usas dos o tres programas descoordinados, o pasas información de uno a otro a mano.
Lo que tienes, mejor conectado
A veces no falta un programa, falta que los que ya usas se hablen entre ellos. Integramos y automatizamos lo que hay.
Encaja si: tu programa cumple y funciona, pero el trabajo repetitivo está en el trasvase de datos entre herramientas.
Dónde encaja Odoo en esta decisión
Si la conclusión es que necesitas un sistema de gestión completo y no solo facturar, Odoo suele entrar en la conversación. Cubre ventas, clientes, facturación, compras, inventario y proyectos en una sola herramienta, y crece por módulos: empiezas por lo que necesitas ahora y añades después, sin cambiar de programa cada vez que cambia el negocio.
También tiene sus condiciones. Es un sistema con muchas posibilidades, y eso significa que la implantación importa más que el producto: mal configurado, un ERP es un formulario largo que nadie quiere rellenar. Por eso trabajamos primero el proceso y después la herramienta.
Y si tu caso se resuelve con algo más pequeño, te lo diremos. Recomendar un ERP a quien emite treinta facturas al mes no es ambición, es venderle un problema.
Trabajamos con Odoo, pero no somos partner oficial. Si algún día lo somos, lo diremos con la acreditación por delante, no antes.
Qué hacemos cuando nos encargas la implantación
Comprar el software es la parte fácil y la que menos determina el resultado. Esto es lo demás.
Análisis previo
Vemos cómo facturas hoy, qué documentos manejas, qué series necesitas y qué información acaba en manos de tu asesoría.
Elección del programa
Te presentamos las opciones que encajan, con sus costes reales y sus limitaciones. Decides tú, con la información delante.
Configuración a tu medida
Series, numeración, impuestos, recargos, tarifas por cliente, formas de pago, vencimientos y plantillas de factura con tu imagen.
Migración de datos
Clientes, artículos, tarifas y el histórico que quieras conservar, comprobando que los totales cuadran antes de dar el cambio por bueno.
Conexión con el resto
Tienda online, TPV, banco, hojas de cálculo o el sistema de gestión, para que el dato se introduzca una sola vez.
Formación y soporte
Formamos a quien factura, con tus documentos reales, y seguimos disponibles después del arranque y en el primer cierre.
Errores que vemos al elegir programa
Ninguno es raro y todos salen caros. Merece la pena revisarlos antes de firmar.
Decidir con prisas
Elegir en una semana lo que vas a usar cinco años. Cuanto más cerca de la fecha límite, peor es la decisión y más caro el proveedor.
Mirar solo la cuota mensual
Y descubrir después que la migración, la formación, los usuarios extra y el soporte iban aparte.
No preguntar por los datos
Si no puedes exportar tu información cuando quieras, no estás eligiendo un programa: estás firmando una permanencia.
Comprar módulos por si acaso
Se paga desde el primer día y se usan a partir del tercer año, si es que llegan a usarse.
Dejar fuera a quien va a usarlo
El programa lo elige la dirección y lo sufre administración. Si quien factura no lo prueba antes, el rechazo está garantizado.
Olvidar a la asesoría
Si el formato de salida no le sirve, alguien acabará recomponiendo la información a mano cada mes.
Dudas al elegir programa de facturación
¿Qué programa de facturación me recomendáis?
Depende de cómo factures, de cuántas personas lo vayan a usar y de con qué tiene que conectarse. Cualquiera que te dé un nombre sin preguntarte eso te está recomendando el producto que le interesa vender, no el que te conviene.
¿Vendéis licencias o cobráis comisión por recomendarme uno?
Nuestro trabajo es el análisis, la implantación, la migración y el soporte. Eso hace que la recomendación salga de tu caso y no de un objetivo de ventas.
¿Y si mi programa actual ya cumple?
Entonces te lo decimos y no cambias nada. Es un resultado perfectamente normal de la revisión, y también es información útil: te ahorras un proyecto que no necesitabas.
¿Cuánto cuesta implantar un programa de facturación?
Varía mucho según el número de usuarios, lo que haya que migrar y si hay que conectarlo con otras herramientas. Damos precio cerrado tras el análisis previo, con el alcance detallado por escrito.
¿Puedo empezar por facturación y ampliar después?
Sí, y en muchos casos es lo más sensato: se resuelve lo urgente y se amplía a compras, almacén o proyectos cuando el equipo ya domina la herramienta. Solo hay que elegir un sistema que permita ese crecimiento sin cambiar de programa.
¿Cuánto se tarda en tenerlo funcionando?
Una facturación sencilla puede estar operativa en un par de semanas. Un sistema de gestión con varios departamentos y migración de histórico se mide en meses. La propuesta lleva siempre un calendario con fechas.