Primero el mapa
Dónde nace cada dato, quién lo necesita y por dónde viaja hoy —normalmente, dentro de una cabeza.
El presupuesto se hace en una hoja de cálculo, el pedido en el programa de gestión, la factura en otro sitio y el seguimiento en el correo de alguien. Cada pieza funciona. El problema es todo lo que hay entre ellas.
Si te reconoces en tres o más, esta página va de lo tuyo.
Que los datos no cuadren tiene un coste doble: el tiempo de cuadrarlos y las decisiones que se toman con la versión equivocada. Y cuanto más crece la empresa, peor: lo que con veinte pedidos al mes se arregla a mano, con doscientos no se arregla de ninguna manera.
Hay dos caminos y no siempre gana el mismo. Conectar lo que ya tienes, para que los datos viajen solos y deje de teclearse dos veces; o reducir el número de programas, cuando mantener tantos cuesta más de lo que aporta. Lo primero es un mapa de qué información nace en cada sitio y quién la necesita después.
Dónde nace cada dato, quién lo necesita y por dónde viaja hoy —normalmente, dentro de una cabeza.
Se decide qué sistema manda para cada cosa. Sin eso, conectar solo reparte el problema más rápido.
Y te decimos cuál de las dos recomendamos en tu caso, con lo que cuesta cada una.
No hace falta que elijas tú: si nos cuentas el problema, lo colocamos nosotros.
Depende de cuántos son, de si permiten conectarse y de cuánto os cuesta mantenerlos. Con dos o tres sistemas que hacen bien lo suyo, conectar suele ganar. Con siete programas y tres hojas de cálculo críticas, normalmente compensa consolidar.
Muchas veces se puede, aunque no por la vía moderna: exportaciones programadas, bases de datos o ficheros intermedios. Se comprueba antes de prometer nada, y si de verdad no hay forma, eso también es una respuesta útil.
No es el objetivo. Antes de mover nada se revisa qué datos existen, cuáles son fiables y qué histórico conviene conservar. Eso se define en la propuesta, no sobre la marcha.
Lo habitual es tener dos o tres de estas situaciones a la vez y que se estén alimentando entre ellas: los programas que no se hablan obligan a copiar datos a mano, y de ahí salen los errores que acaban en incidencias. Si te suena alguna más, está contada aquí.
Con eso ya se puede ver si tiene arreglo rápido o si conviene mirarlo con más calma.